La historia
En abril de 2014 yo estaba en mi oficina de Los Ángeles, California, buscando propiedades en venta cerca de la playa. Millones de dólares por acá, millones por allá. ¿Quién puede realmente pagar esto? Definitivamente yo no.
Un compañero de trabajo me preguntó si había pensado en Nicaragua. Me dijo que es cien veces más barato y que tenía unos amigos que llevaban unos 15 años viviendo allá. Después de responder las preguntas típicas sobre seguridad, comida, etc., ya estaba seriamente interesado en saber más.
Resulta que sus amigos de Nicaragua estaban de visita en LA justo en ese momento, así que organizamos una reunión. Me invitaron a pasar unos días con ellos en su casa de playa en Guasacate. Tres semanas después, mi amigo Andrew y yo llegamos a Nicaragua.
La primera vez que vi la playa de Guasacate quedé impactado. Fue amor a primera vista, para ser sinceros. Mientras más exploraba y aprendía, más me enamoraba de Nicaragua. La gente es trabajadora y amable, el sol brilla, las olas están buenísimas, ¡y la tierra es barata!
Para agosto de 2014 —apenas 3 meses después de mi primer viaje a Nica— ya había comprado las casi 7 acres que hoy son Colonial San Martin. Como casi todas las aventuras de mi vida, ¡me tiré al agua sin pensarlo mucho!
Como lo construí todo yo mismo, sin inversionistas, me tomé mi tiempo. Ha sido lento, más lento de lo planeado, pero la espera vale la pena. Estoy muy orgulloso de lo lejos que ha llegado el proyecto y emocionado con la comunidad que se está formando aquí.
Tengo más planes para la comunidad. Primero un club house con un rancho y área de parrilla. Más adelante, una piscina comunitaria para esos días en que no tenemos ganas de caminar los 2 minutos que nos separan de la playa.